COLOMBIA (AndeanWire, 29 de Octubre de 2014) El estudio presentado por el coordinador de la comisión global para la economía del cambio climático y expresidente de México, Felipe Calderón, señala la necesidad de abordar el tema con base en la seriedad de sus impactos sobre actividades tan importantes como el empleo, la competitividad y la pobreza a la luz de las próximas dos décadas.Según el expresidente Calderón, de la manera como se administren y se adapten esos cambios, dependerá la productividad agropecuaria, la producción de los países en su conjunto y la calidad de vida de los ciudadanos.

De acuerdo con el estudio, las ciudades deben repensarse entorno a sus sistemas de transporte público masivo, para hacerlas mucho más saludables, económicamente dinámicas y con menores emisiones de carbono. Así mismo, afirmó que es indispensable aumentar la producción agrícola, pero frenando la deforestación por completo.

Para ello propone aumentar el rendimiento de los cultivos y la productividad ganadera, mediante la administración integral del suelo y el agua, y el uso de nuevas tecnologías. Con el fin de controlar la tala de bosques naturales, requiere tanto del apoyo internacional como del compromiso nacional en esta iniciativa, tal como lo ha propuesto Colombia.

Destaca, la implementación y uso de energías alternativas, como son la eólica y la solar, bajo el estimativo de cubrir en los próximos 15 años, como mínimo la mitad de la población, sobre todo en zonas donde hoy no hay interconexión, ni acceso permanente de electricidad.

Finalmente, el documento resalta la importancia de contar con señales gubernamentales claras y en línea con este propósito, las cuales se materialicen en el decálogo de recomendaciones denominadas "Plan de Acción Global", el cual contempla dos aspectos, el primero que corresponde a las 6 primeras recomendaciones, se enfoca en las condiciones necesarias para crear un marco sólido y para tomar las decisiones de bajo consumo de carbono. El segundo aspecto hace énfasis en a las oportunidades de cambio, que generen crecimiento a la vez que se mitiga el cambio climático.

Acelerar la transformación baja en carbono integrando al clima en el núcleo del proceso de toma de decisiones. Esta necesidad de implementación se manifiesta en todos los niveles del gobierno y sector privado. Se lograría a través de cambios sistemáticos en las herramientas de asesoría y análisis con énfasis sobre desempeño, indicadores, modelos de riesgo e informes para políticas y proyectos.
 
Entrar en un nuevo acuerdo internacional vinculante y equitativo con carácter fuerte y duradero para incrementar la confianza que necesitan las reformas de política domésticas, los incentivos de apoyo a países en desarrollo y también como una clara señal para los mercados de inversión.
 
Retiro paulatino de los subsidios para combustibles fósiles, insumos agrícolas y la expansión urbana para alcanzar un uso más eficiente de los recursos y liberar el gasto público para otros usos que incluyan programas e incentivos para la producción baja en carbono.
 
La introducción de precios sólidos y predecibles para el carbono como parte de una buena reforma fiscal, una buena práctica de negocios que envíe señales fuertes y claras para la economía.
 
Reducción sustancial de los costos del capital para inversiones en infraestructura baja en carbono expandiendo el acceso al capital institucional y disminuyendo los costos de activos bajos en carbono.
 
Ampliar e incrementar la innovación estratégica de tecnologías bajas en carbono y resilientes al clima triplicando la inversión pública para el desarrollo de energías limpias y eliminando las barreras al emprendimiento y la creatividad.
 
Plantear ciudades conectadas y compactas como la forma ideal de desarrollo urbano a través de programas que incentiven ciudades más densas y prioricen las inversiones en sistemas de transporte público masivo eficiente.
 
Detener la deforestación de bosques naturales en el 2030 fortaleciendo los incentivos a la inversión a largo plazo para la protección forestal y el incremento de financiación internacional hasta alcanzar los US$ 5.000 millones anuales los cuales sean progresivamente relacionados con rendimientos y resultados.
 
Restaurar a lo menos 500 millones de hectáreas de bosques perdidos o degradados y tierras agrícolas para el 2030 mediante el fortalecimiento de los ingresos rurales y la seguridad alimentaria.
 
Acelerar el abandono de las energías contaminantes a base de la quema de carbón a través de la eliminación inmediata de centrales eléctricas de carbón en países desarrollados y la eliminación gradual en países de ingresos medios para el 2025.

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